LA ESTATUA DE SAL
Allí estaba yo.
Como una estatua de sal.
Parada en mitad de la inmensa librería donde estaban colocados, en estanterías, miles y miles de libros, mirando, con los ojos brillantes, uno de ellos.
¿Por qué??...porque no era uno de tantos, no era uno cualquiera, no era uno más, era uno en el que aparecía, en letra impresa, mi apellido. No me cansaba de mirarlo. Mi apellido en letra impresa!!...Mi apellido en un libro!!...Mi apellido, de nuevo, en la portada de un libro!!...Si he de ser sincera, me gusta, y mucho. También he de decir que se me hace raro, peeeero, que me gusta, me gusta, de eso no hay ninguna duda.
No es que mi apellido sea demasiado extraño, pero sin llegar a ser extraño tampoco es del todo, llamémosle, normal. Por eso, cuando lo volví a ver en un libro, el corazón me dio el vuelco pertinente, pertinente y absolutamente inoportuno.
Lo cogí entre mis manos...Más bien lo apretujé contra mi pecho ( era como si de alguna manera me perteneciera, por lo menos en una pequeña parte) repitiendo para mis adentros el maldito apellido. Espero que no se me entienda mal con lo de "maldito". Utilizo esta palabra porque, si bien el apellido era como el mío, no era el mío.
¡Ditaseamiestampa!!...¿Quién me mandará a mí tener el apellido exactamente igual que el de un escritor ya conocido, reconocido y, por ende, famoso??...Y por si esto fuera poco, la inicial de su nombre coincide también con la inicial del mío...Andaaaaa queeeee!!!...¡Ya me vale!!...
Es un suplicio.
Cada vez que este escritor escribe un libro y sé que será leído por una cantidad de personas que soy incapaz de calcular, se me pone cara de boba...¿De boba??...no, mejor dicho, de estúpida, de gili!!...Por múltiples y varias razones.
A saber...Habiendo dicho ya que me gusta ver mi apellido en letra impresa, a su vez me toca mucho las narices, porque, en realidad, no lo es. Además, sé a ciencia cierta que jamás veré mi apellido en un libro escrito por mí, porque, así mismo, sé que nunca escribiré un libro, que cada uno conoce sus limitaciones y torpezas, y, como cada hijo de vecino, la menda conoce la suyas, y entre ellas está el "nuncaescribiréunlibro".
No...claro que no...¿cómo voy a decir el nombre del escritor??...si lo dijera, al mismo tiempo diría mi nombre, y no es cuestión.
Sólo me queda seguir flagelándome con todas y cada una de las páginas escritas en los libros que lleven en la portada mi apellido. Un apellido igual que el mío, pero que no es el mío. Un libro escrito por alguien que no soy yo, y que, en toda mi vida, seré yo. ![]()















lebiram dijo
Hola mi queridisima amiga.
Gracias!
Ahora sólo me fijaré en los apellidos de los autores de los libros y pensaré ¿será éste? ¿o éste? ¿quizá este otro? jajaja
Solo espero que ese autor, además de famoso sea bueno.
En cuanto a escribir un libro... ¿y por qué no?
Casualmente, mi nombre sale en un libro, no en la portada, desde luego, pero si en el prólogo, ya que su "autor" (mi jefe) agradeció al personal su colaboración en el mismo, especialmente a "mi". Y, por lo que trabajé en el mismo, podría jurar y juro que lo escribí yo. Cosas de la vida :)
Buena semana guapísima. Y gracias por pasar por mi casita.
Muacks!
27 Abril 2009 | 02:54 PM