UN VIAJE, UNA BODA, TRES FALLECIMIENTOS...Y UN PEQUEÑO ADIÓS
Me gustaría poder contaros solamente las cosas buenas, alegres....Pero la vida, o la muerte, son así.
La vida y la muerte, la muerte y la vida, al fin y al cabo, van unidas...Y esta vez se han dado la mano, a lo mejor para no encontrarse tan solas en su día a día.
Todo comenzó con un largo viaje a Chicago.
Algunos ya sabéis que tengo allí una persona muy importante para mí, y se casaba el día 7 de diciembre, era la novia. La boda iba a celebrarse en un principio en España, pero el padre del novio, estadounidense, no se encontraba bien de salud ( maldito cáncer), por eso decidieron hacerla en Chicago, para que su padre pudiera asistir. Pero yo creo que el destino o quién sea, planea las cosas por su cuenta y, aunque los médicos le habían dado un tiempo de vida bastante más largo, decidió que el padre falleciera el mismo día de la boda, dos horas antes de su celebración. Tenía 58 años. Fueron unos momentos muy, muy duros para todo el mundo, pero sobre todo para los novios y la familia de él. Al final siguieron con la boda adelante, como un homenaje al padre, sintiendo que estaba con ellos, en su corazón y ya sin sufrimiento. La boda fue tan emotiva que no sabría qué palabras utilizar. Todas se quedarían escasas, cortas, como vacías. Ninguna reflejaría lo que vivimos. Los sentimientos estaban a flor de piel y la tristeza y la alegría se entremezclaban de una manera extraña. La una no existía sin la otra, y la otra no podía estar sin la una.
Sólo puedo decir que he conocido pocas familias tan fuertes, tan enteras.
Para la familia, para el novio, para la novia que sacó fuerzas de flaquezas para sostener a su marido, para todos ellos, mi cariño, mi respeto y mi admiración.
A la vuelta, a los dos días de llegar, sonó el teléfono. Otra mala noticia. El padre de la mujer del hermano de mi chico había fallecido. Esta vez fue un fallo multiórganico, acompañado de un alzheimer que llevaba dos años de evolución. Fuimos corriendo al velatorio para acompañar a la familia, a mis cuñados, y al día siguiente fue el funeral.
Todavía no nos habíamos repuesto de tantos sinsabores, aunque sigo diciendo que la boda nos salvó en muchos momentos de una tristeza profunda por el coraje que demostraron todos y que nos transmitieron, decía que, sin habernos repuesto todavía, volvió a sonar el teléfono otros dos días después...Esta vez la mala noticia fue como un hachazo. Un amigo nuestro había fallecido ese mismo día. Nos lo comunicó otro amigo. Otra vez el maldito cáncer. En este caso nuestro amigo no quiso esperar al deterioro y al dolor. Estuvo luchando como una fiera hasta que le dijeron que no había nada que hacer. El puñetero bicho se había adueñado de su cuerpo y no quedaba otra cosa que esperar a que llegara el final, y él, nuestro amigo, decidió no hacerlo. Acabó con todo antes de que el cáncer acabara con él.
No puedo contaros más. Ahora no.
Esto que he escrito lo he hecho con lágrimas en los ojos y sé que ninguno de los que ya no están aquí lo querría de esta manera, por eso creo que es mejor no continuar.
Únicamente quería que supieráis por qué tengo un poco abandonada esta casita virtual que me sirve de refugio, por qué os tengo un poco abandonados. Lo siento mucho, de verdad, pero ahora mismo no puedo hacer otra cosa.
Estoy segura que sabréis comprenderme.
Muchos besos a todos y muchas gracias por vuestras visitas y comentarios en estos días de ausencia.
Volveré, pero necesito reponerme, lo entendéis, ¿verdad?...Claro que sí, y lo sé con esta certeza absoluta porque sois tan especiales que no podría ser de otra manera.


























Alicia dijo
sin palabras cariño, sólo puedo enviarte un fuerte abrazo
cuídate, petonets
19 Diciembre 2008 | 11:30 AM