CARMEN Y PERICO
Carmen y Perico eran mis abuelos, por parte de madre. También tenía otra abuela, la madre de mi padre, y otro abuelo, aunque hacía tiempo que había muerto, antes de nacer yo, y no le conocí. Pero abuela, lo que se dice abuela, mi abuela Carmen. . Mi abuela Carmen era una mujer menuda, pequeña, vivaracha, y con una leche!!...Mandona, independiente, ( sobre todo para su tiempo), muy independiente. Iba por libre. Cuando era pequeña no pensaba mucho en este “ir por libre” de mi abuela. De eso me di cuenta después, siendo mayor. . Mi abuelo Pedro era grandón, bonachón, guasón...y le gustaba contar historias, historietas...unas inventadas, otras reales...Estaba como loco por pillar a alguien por banda y largar... Carmen, algunas veces, ya le decía: “Cállate la boca Perico, que me tienes la cabeza loca!...” Ay!!...la cabecita de Carmen...Día sí y día también le dolía, y siempre la culpa se la llevaba el tiempo: “ Con el viento que se ha levantado hoy, la cabeza no me para”...o “Vaya calor que hace, así es imposible que no me duela la cabeza”...o “Este frío va a conseguir que me estalle la cabeza”...Siempre el responsable era el tiempo. Según me cuenta mi madre, cuando eran pequeñas ella y sus hermanas, más un hermano ( lo pongo en este orden, porque con el hermano como que no se llevaban demasiado bien), y le venía el dolor de cabeza a Carmen- mi abuela- se metía en su cuarto, bajaba las persianas, cerraba la puerta, se arrebujaba en la cama, diciéndole a sus hijos antes de eso, que la dejaran en paz, que no quería oír ni un solo ruido, y que pobres de ellos si hacían alguna...Y sus hijos sabían muy bien que nos les interesaba hacer ninguna, más que nada por lo que pudiera venir después, que con mi abuela nunca se sabía. . La relación entre mi abuela y mi abuelo, entre Carmen y Pedro, fue particular desde el momento de su boda. Las familias no estaban de acuerdo con que se casaran, pero ellos, creo que sobre todo mi abuelo, que estaban muy enamorados, decidieron que seguían adelante, pero tuvieron que celebrar la boda por separado, cada uno con los suyos. Cuando yo los conocí ya eran mayores, claro, para eso eran abuelos y yo nieta, y vivían con una de mis tías. Carmen, mi abuela, como ya he dicho, era muy independiente, y de vez en cuando, bastante de vez en cuando, se cansaba de estar en casa de mi tía, entonces cogía el canasto de las chufas y decía: “que me voy”....Y se iba...¡vaya si se iba!...dejando a Perico, a su hija, a su nieto, al marido de su hija...a todos, y cogía caminito a casa de otra de sus hijas, por ejemplo a casa de mi madre, a mi casa. Cuando la veíamos aparecer era como una fiesta... “que viene la abuela, que viene la abuela!!” Y mis hermanas y yo, y mi madre, por supuesto, sentíamos que venía a vernos la reina de las reinas. Llegaba, estaba unos días, ( nunca sabíamos cuantos), revolucionándolo todo, ( revolucionar de revolucionar, de darle la vuelta a la casa y a los habitantes de la casa, nosotras...) y cuando le daba el parabán volvía a decir: “que me voy”...y se iba...Y nos dejaba llorando porque no teníamos ni idea de cuando aparecería de nuevo. (Era la única persona en el mundo capaz de decirle a mi madre que, como nos diera una torta, ella le iba a dar otra a ella, porque si mi madre era nuestra madre, ella, mi abuela, a su vez, era su madre, así que, la que mandaba, sin lugar a dudas, era ella, la abuela, la madre Carmen...Carmencita....menuda era!!) . Volviendo a la relación entre mis abuelos, he de decir que a mí me encantaba verles juntos. Tenían una relación que yo sentía especial. Mi abuela mandando ( lo normal) y mi abuelo dejándose mandar, con una sonrisa, siempre con una sonrisa. Cuando Carmen se mosqueaba por algo con Perico, le decía: “mira Perico, vamos a dejarlo estar, que sino te pillo por la cerlita y la tenemos”...Yo no sabía lo que era la cerlita, de hecho creo que esta palabra no existe,( aunque he encontrado un estilo de peinado Rocker que lleva esta palabra... Travoltero: con brillantina y una cerlita "pabajo", esto he encontrado...anda quéééé!!!) pero veía que le agarraba un pequeño mechón de pelo, de la parte de arriba y de adelante de la cabeza, y tiraba de él y se lo retorcía. Y Perico, como siempre, se dejaba hacer y sonreía, pero sin que ella se diera mucha cuenta, para que sintiera que mandaba, incluso dejaba escapar algún “ay!!...ay!!”, como si de verdad le hiciera daño. . Otra cosa que me llamaba mucho la atención era el tema de la comida. Como ya he dicho, Carmen, mi abuela, era pequeña y menuda, y comía como un pajarito, por lo que, hubiera lo que hubiera en el plato, siempre era demasiado para ella, así que cuando se cansaba de comer, y ya no quería más, le decía a mi abuelo: “Toma Perico”, y se lo daba. Y Perico, que por el contrario, era de buen comer, acababa tomándose su ración más lo que quisiera dejarle Carmen. . El “toma Perico” se ha quedado como una muletilla en mi familia. Sobre todo en las nietas. Ahora , cada vez que una de nosotras, durante alguna comida, no puede más ( creo que a la que le pasa más veces es a mí, supongo que herencia de mi abuela que decía, cuando no le oía nadie, que en el carácter me parecía a ella. Vale, por eso y porque soy una tiquismiquis comiendo), bueno, pues que cuando ya estamos “jartas”, miramos a nuestro propio “Perico”, se llame como se llame, y le decimos: “toma Perico”, y ellos ya saben que a partir de ahí, no tragamos ni un bocado más. Si lo quieren, como hacía mi abuelo, bien, y sino, también... . Imagino a Carmen, mi abuela, oyéndonos decir lo mismo que ella. Seguro que sonreiría. También estoy segura que Perico, mi abuelo, sonreiría todavía más y les diría a nuestros “pericos”...: “dejadlas hacer, no pasa nada, si ellas sienten que mandan vosotros lo tendréis más fácil, y total es una forma tan sencilla de hacerlas felices!...y no cuesta ningún trabajo, os lo digo por experiencia”. . Va por vosotros mis queridos abuelos, Carmen y Perico.











lebiram dijo
Me ha encantado este precioso homenaje a tus abuelos. No he parado de sonreir, y la ternura con que la has escrito ha traspasado la pantalla del pc y me ha dado de lleno en el corazón. Besos para tí y para Carmen y Perico, allá donde seguro te dedican la más amplia de sus sonrisas.
16 Abril 2008 | 02:18 PM