COMO ENSEÑÉ A MONTAR EN BICI A MI HERMANA
Continuando con los recuerdos fraterno-infantiles, voy a contaros, (ya que lo dejé en el aire en el post tri-anterior), como "enseñé" a montar en bici a mi hermana pequeña.
La verdad es que, para mí, más que un recuerdo, es una pequeña anécdota-incidente, (según mi punto de vista, claro) y un “la madre que te ha parido, esto no lo voy a olvidar en la vida”, según mi hermana.
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De la pequeña anécdota ( prefiero utilizar mi concepción del asunto) hace ya bastante tiempo..... pero para esa hermana a la que me refería, la que prometió que nunca lo iba olvidar, para ella, no es que no haya pasado el tiempo, noooo, sencillamente ha cumplido su promesa y no ha olvidado.
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En fín....
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Ya llevaba yo dando el coñazo un tiempo a mis sufridos padres, con lo de “quiero una bici, quiero una bici, quiero una bici, quiero una bici....” Y ellos pasaron del “no” , “no” , “no” a secas, y tras sufrir al martillo pilón ( yo misma) dale que te pego mañana tarde y noche, al :“ pero te encargas tú de ella si la compramos, y además tú la bajas y la subes a casa, y tú le inflas la ruedas si hace falta...y tú...”...Y yo... “sí, sí, sí a tooooodo...”.
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Estaba más que harta de pasarme el día en la calle, pidiendo al primero que veía subido en su bici que me dejara dar una vuelta.... y ellos más hartos de mí todavía..., que cuando me veían giraban en cualquier dirección donde no estuviera la “pesada que se pasa el día pidiéndonos la bici”. Así que, conseguí la mía propia.
Preciooooosa, de color rojo, plegable, con luz.... vamos de todo, para mí era perfecta. Me pasaba el día dando vueltas por todo el barrio, parecía una peonza..., si había más gente con bici, pues tan chachi, pero si no había, pues igual de chachi....a excepción de que cuando no había más niños, salía esa hermana que os decía al principio, y en plan martillo pilón 2, empezaba “ enséñame a montar en bici, enséñame a montar en bici, enséñame a montar en bici...”.
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Aquí empecé a comprender por qué mis padres habían claudicado a comprarme una.... El martillo pilón golpeando dale que te pego una vez y otra era insoportable....Y a mí me pasó lo mismo ......claudiqué. Ya no aguantaba ni una sola vez más el “ enséñame a mont.....” Qué sí, que te calles ya, que sí, que te enseño, pero CÁLLATE YA.
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Y dicho y hecho. Me llevé a mi hermana, más pequeña que yo, pero no mucho, como dos años, a una cuesta, lo suficientemente empinada como para que, solamente dejándose caer, sin dar pedales ni nada, llegara al final.... O eso pensé yo con 11 años, que era lo más fácil....
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Sujeté la bici, mi hermana se subió al sillín, y cuando tuvo los pies y las manos colocadas en su sitio, le dije “ahora!!”... Pegué un empujón a la bici, con mi hermana encima, que no sé como lo hizo, pero se mantuvo encima de ella, en vez de caerse, que hubiera sido lo normal, y, según bajaba por la cuesta, iba cogiendo cada vez más velocidad. Las coletas se le pusieron tiesas, la cara tipo cara niña del exorcista, creo que llevaba los ojos cerrados...y a más velocidad, más tiesas las coletas, más cara niña del exorcista y los ojos más cerrados, tan apretados que pá mí que me dí cuenta de ello porque se los veía empujando, pugnando por atravesar su cabeza por la parte de atrás... Y yo le gritaba “Frena, frena..., para, para”, pero ni me oía ni sabía como hacerlo, porque no se lo había explicado.... Y la oía gritar ¡Ahhhhhhhh......!!! ¡¡ayyyyyyyyyyy!!!!! Ayyyyyyyyy!!!!!! so-cooo-rrooooo!!!!!
El caso es que cuanto más rápido iba más gritaba ella y más gritaba yo.... que no hacía nada más que decir “ mi bici, mi bici, no me la rompas que te...que te... que te...”....
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Al final de la cuesta había una calle, y justo antes de “esmoñarse” del todo, cuando yo ya veía perdida la bici y a mi hermana de paso, una señora que se cruzó en su camino consiguió pararla a costa de dejarse las piernas y las medias, y la compra, y el bolso, y todo, en la parada esa que se produjo de casualidad, porque la señora más bien lo que pretendía era esquivarla. Más gritos, claro “estas niñas de hoy en día, parecen chicazos.... a ver si tenemos más cuidado guapitttas....!!!!” ( todo ésto con la compra desparramada por el suelo)
Mi hermana se bajó páaaaaaalida, páaaaaalida,.....y las coletas lááááánguidas, lááááánguidas. La bici se quedó al final de la cuesta, mientras ella subía andando por la misma, llorando y gritando “mamááá, mamááá...”. Y yo que no sabía para donde tirar, si a por la bici o a por mi hermana..... A por mi hermana, me dije, que seguro me la voy a cargar encima que la estoy enseñando a montar en “mi” bici.... Bueno, cuando recuperó el habla, y antes de ponerse en "contacto" con la madre que compartíamos, llegamos a una especie de acuerdo.... ella no decía nada, y yo no la enseñaba NUNCA MÁS a montar en “mi” bici.
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Ejemm..... y así pasó. Mi hermana no volvió a subirse en una bicicleta...., ni en la mía ni en la de nadie, nunca, estoooo...jamás. O sea que, a fecha de hoy, sigue sin montarse y por ende sin saber.... y cada vez que sale a relucir la puñetera bici tengo que escuchar lo mismo “ la madre que te parió.....como pudiste...p’haberme matao...de verdad que no lo voy a olvidar en la vida”. Algunas veces, añade “ y si no sé ir en bici, es por tu culpa”, y me señala con un dedo acusador... un dedo MUY ACUSADOR, delante de todo el mundo.
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( Y qué quiere que haga yo a estas alturas de curso??...)














marietta dijo
jajaja ... Tenía 8 años, yo quería una bici rosa ,con cesta, timbre y cintas de colores (ni medio comentario, que nos conocemos,¿eh?, lo sé, era cursi, muy muy cursi )... mi madre, me compró una azul marino, con luz y claxon de camión. Ese verano me puse muy enferma, así que la bici la instalaron en mi habitación (¡¡5 meses!!), creían que me daría ánimos para recuperarme, en realidad sólo me daba llorera la "bici de chico" que me habían comprado.
Un beso ... ¡de nuevo! ... hasta muy pronto, ahora si que "me voy", así que DEJA DE ESCRIBIR QUE NO ME CONCENTRO EN "MIS CABOS SUELTOS" ... jajaja
Me alegro de que te sientas mejor, no sabes de qué manera.
16 Septiembre 2007 | 12:15 AM