LOS MARCOS DE FOTOS
Porque la vida, los blogs, mi blog, deben continuar...Adelante, siempre adelante, como sea.
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Había pensado tanto en su pasado, había dado tantas vueltas y vueltas a sus recuerdos, a su vida, que se había quedado sin él. Lo había desgastado.
Las lagunas ocupaban en su mente el espacio que hubiera debido ser el de esos recuerdos. Lagunas de color negro, que no sabía a qué correspondían ni como llenarlas.
A veces creía intuir todo aquello que no recordaba. Pero no..., más bien eran recuerdos de otros que había tomado como propios, absorbiéndolos, fagocitándolos, adueñándose de ellos.
Se decía a sí mismo que su presente existía, que su futuro lo iba construyendo poco a poco, pero “ y mi pasado?”, pensaba; “mi pasado soy yo..., debería ser yo, y no lo recuerdo, no sé donde está, lo desconozco..., no tengo pasado.”.
Y vivía sin ese pasado que se encontraba perdido en la gran madeja de sus pensamientos, y se acostumbró a vivir sin él .
Un día, en uno de los paseos solitarios que solía dar, sin rumbo fijo, se sorprendió mirando el escaparate de una tienda. Había un montón de marcos de fotos tras el cristal y dentro de los marcos, fotografías.
Eran fotos de caras de niños sonrientes, cogidos de la mano de adultos que, imaginó, serían sus padres. También había otras con adolescentes mirando el mar, parejas abrazadas, algunas con familias enteras...!!Había tantas fotos con tantas vidas!!.
Movido por un extraño resorte entró en la tienda:
-Buenas tardes
-Hummm...buenas tardes, señorita. Quería comprar un marco de foto
-¿Qué tipo de marco desea?...de madera..., metálico..., tipo....
-Ehh??...ah!, eso me da igual. Quiero uno que he visto en el escaparate, tiene dentro la foto de un niño cogido de la mano de sus padres.
-¿Uno que es de madera con unos ribetes dorados?
-Pues no sé, la verdad..., pero es el de la foto con el niño sonriendo.
La dependienta le miró, y sin decir nada más se fue a por el marco.
-Señor, ¿se lo envuelvo para regalo? ¿quiere que le quite la foto que hay?
-No...no....Muchas gracias señorita, ninguna de las dos cosas. Me lo llevo tal cual está.
Unos días después, volvió a la misma tienda, empujado por una necesidad obsesiva. Quería más marcos, más fotos, quería comprarlos casi todos. La amable dependienta ya no decía nada. Esperaba a que le dijera el marco que había elegido y se lo entregaba. Sin envolver y sin quitar la foto.
Después de un tiempo, su casa estaba llena de marcos de foto con las mismas fotos que llevaban en el momento de ser adquiridos...
Los había por todas partes...Sobre la mesa, esa mesa que tenía enfrente y que miraba cada noche cuando se sentaba a leer, encima de los muebles, colgados de las paredes...Un montón de marcos y de fotos que se entremezclaban con otras fotos recientes, muy recientes, de él mismo.
Esas fotos que tenía alrededor y que le acompañaban, ahora, eran su pasado. Por fin había recuperado parte de su vida perdida, había encontrado un pasado, un pasado inventado.
Cuando miraba los marcos con sus fotos, se sentía tranquilo, porque ya sabía de dónde venía. Y no solamente eso, además tenía la suerte, la gran suerte, de que fuera un pasado maravilloso, tal y como él quiso, decidió, soñarlo... Un pasado perfecto.










simplementemomentos dijo
Pero que bien escribes...
Debe ser muy fuerte no tener pasado, quien no ha echado una mirada al pasado y se ha divertido o entristecido un ratito... quien no ha dicho, en aquel momento debí hacer tal cosa o tal otra... creo que nosotros somos un conjunto de nuestro pasado, el pasado nos ha formado tal cual somos ahora.
Besos.
18 Mayo 2007 | 11:29 AM