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- Te quiero mucho
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- ¿Y me querrás igual cuando pase el tiempo y sea viejita, muy viejita?...
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- Más. Te querré más...Aún así, ¿sabes una cosa?...Para mí, nunca, nunca, serás viejita, porque, por mucho tiempo que pase, cuando te mire a los ojos, y a pesar de que tus ojos no consigan verme a mi con total claridad, seguirán siendo los mismos en los que me miro hoy, los ojos que me hablan y me sonríen. Y eso jamás cambiará.


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Ella, que ya había comenzado a perder la nitidez al mirarle, pensaba que era la frase más tierna que le habían susurrado en la vida.