JAUS
Sí...sí...que lo he escrito bien, JAUS, no HOUSE.
Es que quería hablaros de un House pero que, como es español, andaluz para más señas, le llamo Jaus. ( Incluso se podría decir Jauz...pero ya me parece excesivo)
No sé si recordaréis que los dos últimos días del año pasado estuve en el hospital. Bueno, pues eso, y que os dije que, anécdotas “beborables” de mi estancia allí, haberlas, habíalas, pero que mejor os las contaba en otro momento.
Pues ya. Ya ha llegado ese momento, y por no cansar mucho a tan estimable peña, me centraré en una en concreto, la del Dr. JAUS.
Os pongo en situación:
Urgencias del hospital X ( vamos a conservar el anonimato del hospi, por si tenéis que ir pallá y luego os da yuyu). Salas abarrotadas, médicos desquiciados, enfermeras al borde del ataque de nervios...lo normal, vamos, lo normal.
Después de informarme que me quedaba allí, me llevaron a una especie de habitación de urgencias dentro de las urgencias. Éramos como 11 personas, eso sí, cada una en su camita, claro, sino menudo cachondeo!!...Unos estaban un poco mejor, otros un mucho peor, otros recién operados, otros que necesitaban más bien estar en la sala de psiquiatría ( es que se montaron unos pollos!!...dos en concreto...yo creía que se comían a las enfermeras desmembrándolas primero...tuvieron que llamar a Seguridad y atarles y tal, porque no se pispaban de nada los pobres...es que estaban “pelín” agresivos y desorientados, y gritaban a todo pulmón...por lo menos los pulmones estaban bien, eso seguro).
Sigo.
En una de estas el de la cama de al lado mío que ya estaba mejor ( o peor, la verdad no estoy segura) fue trasladado, y apareció una chica en una silla de ruedas con dolor en el abdomen para ocupar su puesto.
A mi me pareció como muy delicadita. De todo, delicadita de todo. De aspecto, de trato,....vamos, que hasta pidió un biombo para no vernos a los demás...pero como yo estaba a su lado, me apresuré a correr la cortina que nos separaba, para no verla yo a ella (Ja!, la gané por la mano), cortina que no evitó que escuchara la conversación que se produjo unos minutos después.
Podría deciros que fue sin querer...pero ¡qué narices!...a ver, estás en el hospi, en urgencias, con unos dolores que te retuerces, con el suero enganchado y mirando al techo...¿es que tenía otra cosa mejor qué hacer que cotillear?...pues no.
Otro sigo.
Bien...aquí entra en escena el Dr. Jaus ( ejemmm, con mayor motivo que el de antes, también mantendré el anonimato del doctor). Debía llevar como 24 horas de guardia. Tenía unas ojeras que le llegaban a los pies, la barba ya crecida, los pelos revueltos, y la leche...la leche la llevaba ya muuuuy mala, que se le notaba. Se dirige hacia la muchachita delicada y le dice:
JAUS: Pues tienes apendicitis y tenemos que operarte
MUCHACHITA: Pe...pero cómo?...Así? sin más?
J: Sí, así, sin más
M: Pero, seguro...seguro que me tienen que operar?
J: SÍ.( ¿es que esta chica no entiende el monosílabo "sí"?, no lo dijo, pero lo pensó, me apuesto el cuello)... Una cosa. El hospital está haciendo un estudio. Hay dos formas de operarte. Una es la tradicional, practicando una incisión de unos 5 centímetros, y la otra es por laparoscopia. Se hacen tres pequeñas incisiones y ya está. Decide cuál quieres.
M: Ehhh...¿qué decida?...¿yo?...pero yo no sé cuál es mejor...no entien...
J: Da igual. Esto es sólo es un estudio. Si quieres participar eliges tú, y sino, da igual, ya te digo, lo hacemos nosotros a cara o cruz.
M: (con voz un poco aterrada)... Perdón??...me está diciendo que van a lanzar una moneda al aire para saber con qué tipo de cirugía me van a operar??
J: SÍ. (bastante seco, por no decir muy seco, sin paciencia y con cara de pensar “esta tía es tonta” ¿cuántas veces voy a tener que decírselo)
M: Y no hay una más segura que otra??, no me pueden decir algo más?
J: ( aquí ya con un tono muy, pero que muy alterado). Te he dicho que no, que por eso se hace el estudio. De todas maneras el abrir es a ojo. Así que, qué más da.
M: A ojo???...pero si me han hecho pruebas. Sabrán donde está el apéndice...¿no? ( tragando saliva)
J: ( bufando, de una manera un poquito comedida, pero que se notaba) Más o menos. Las pruebas nos dan una idea, pero hasta que no se abre no se sabe ( aquí ya tenía de nuevo cara de pensar “ no, si se lo tendré que explicar otra vez). Bueno, qué!...por qué método operamos. Mira, si no tiene la mayor importancia, DA IGUAL, ya te digo. Si quieres bien y sino lanzamos la moneda...No hay mucho que pensar, más bien poco.
M: Sí claro, eso lo dirá usted, pero es a mi a quién operan
J: Menuda operación!! ( tono absolutamente sarcástico, obviamente)... de esas hacemos todos los días como churros. Hoy llevamos ya... Oye...Juan...¿cuántas apéndices hemos hecho en la guardia?
M: Ya, ya, lo que usted quiera decirme, pero....( creo que aquí iba a decir, “yo no soy un churro”, pero no terminó la frase)...pero...es que...
J: (Ya desquiciado)...Mira, ( faltaba lo de bonittttta) te mando a los anestesistas ( entre líneas se leía, porque yo no te aguanto ni un minuto más) y te lo piensas entre tanto, y sino, ya sabes...decidimos por el otro método.
A la muchachita sólo la faltaba llorar...La oía decir: Pero como quieren que decida yo, si no soy médico, si no entiendo nada, y la verdad no me parece nada serio eso de que lancen una moneda al aire para ver que hacen conmigo. ¿No?
En esas llegaron los anestesistas. Le dijeron los mismito que el Jaus, pero de otra manera, con otras palabras...que no te preocupes, que esto no es una operación de riesgo, que todo está muy controlado, que el sistema de decisión es aleatorio, pero tú tranquila, con la laparoscopia las incisiones que quedan son menores...
En fin, lo mismo, pero mejor dicho.
Yo entre tanto había casi olvidado mi dolor, y a base de oír cara o cruz, cara o cruz, lo que me hacía eran cruces, enormes cruces, rezando o bien para que no me tuvieran que operar o, si llegaba el caso, que la operación me la explicara o me la hiciera cualquier otro que no fuera el Jaus andaluz.
A la chica se la llevaron una hora después. Ya no supe más de ella. Me quedé con las ganas de averiguar que le había tocado en suerte, si la cara o la cruz...¡Maldita curiosidad!...
Al Jaus tampoco volví a verle, porque ya hubo cambio de guardia y vino otro médico (un semi-Jaus), pero que me pareció la amabilidad personificada. De hecho creo que conseguí salir para pasar la Nochevieja en casa gracias a él, si llega a estar el otro, el Jaus, me dan tila, seguro...O me dan tila, o nos enzarzamos, ¡¡que me conozco, y pá chulita yo!!.
PD: Menos mal que sólo os he contado una batallita...anda que si me da por contar lo que pasó con el que tenía la cabeza ida, o al que le dio por decir que las enfermeras le habían levantado la cartera y que a él no le tocaba ni Diosss hasta que apareciese...estamos aquí hasta la próxima Nochevieja!!!...










submundo dijo
Menos mal que no le dijeron que tenía Lupus (está muy de moda por House).
Hay tantas series de ese tipo que al llegar al hospital ves a los médicos como actores, por cierto, si me tienen que operar me pido a la doctora Cameron ja,ja,ja.
Un besazo loquita!
15 Febrero 2007 | 07:14 PM