HISTORIETA DE CAMELLOS
Voy a intentar que sigan conociéndome un poquito. Dudaba entre ponerles unas chorraditas...nada, nada...unas pequeñíííísimas manías que tengo, sin importancia, de verdad...¡NADA!!...he dicho NADA...(tú no tienes...eh????),o bien contarles alguna vivencia personal, y me he decantado por esto último.
Algunos seres blogosféricos ya la conocen, por eso me he dicho que era justo que ustedes también tuvieran la oportunidad de...,la oportunidad de... ( como digo yo “reirse de mi" sin decirlo??)...essto, de compartirla conmigo.
Y sin más dilación, comienzo a relatarles eso, una de las vivencias personales que me dejó marcada para el resto de mi vida:
Era un agosto tórrido, el calor sofocante me impedía respirar porque lo que pretendía abrirse paso por mi nariz y mi boca, era fuego... Me encontraba en Túnez, y después de un viaje por el país, había llegado a mis “aposentos”, en espera de refrescarme y descansar... Estos aposentos estaban ubicados en los límites del desierto, y, a la vuelta de la esquina, de los aposentos, no del desierto, había unos camellos con sus camelleros.....De repente se escuchó la voz del “mohacín”, pero no llamando a orar, la cantinela decía “ Paseoooooooo en cameeeeeeeello....” “Paseoooooooooo en cameeeeeeellooo”. No sé por qué extraño motivo, decidí dejar el reposo para más tarde, y salí con paso lento y cansino hacia el habitáculo donde te ponían la vestimenta apropiada para el paseíto : Un daraá ( una especie de túnica muy amplia), y metros de tela para hacerse el turbante.... Bien, dado el paso cansino al que me refería, llegué cuando los daraás de color blanco se habían terminado, quedando los de color negro. Así me lo hizo saber el señor que los repartía, pero yo le dije, que muy bien, que me gustaba, que me llevaba uno negro.... El me miró con un gesto que, en ese momento, no supe interpretar.... Pero me ayudó a ponérmelo, y no solo eso, además me hizo el turbante... un turbante perfecto, dejando el extremo lo suficientemente largo como para poder tapar mi cara, cruzando la tela hasta sujetarla al otro lado, de manera que solo quedaban al descubierto mis ojos... Y así ataviada, me dirigí al puesto de los camellos.... Al acercarme, observé que los camelleros me miraban con la misma expresión del señor del daraá, y de igual manera, tampoco supe interpretarla.... El caso, es que según me vieron, me cogieron del brazo y tiraron de mí hasta colocarme en el camello que se encontraba primero.... Como todos estaban “sentados”, todos parecían iguales.....¡¡Craso error!! Me subí como pude a la silla-joroba, agarré las riendas como me indicó el camellero, y.....según se dio la vuelta el maldito camellero para mostrárselo a los demás, agarra el camello y (nunca me acuerdo si primero levantan las patas de atrás o las de adelante....en ese momento no es que no me acordara, es que no lo sabía...) y levanta, una parte, la que correspondiera, después la otra y, entonces, lo que yo creía un camello, pasa a ser un “camellón”... De aquella levantada no tengo ni idea como no acabé por el suelo, tirada y rebozada en arena... supongo que apreté tanto las rodillas que fue imposible que me cayera....¡intuición! pasé a ser una tercera joroba....Después de levantarse, el camello que mira al camellero, y como no le dice nada, se arranca en un paso alegre jalando para el interior del desierto..... El camellero que se percate y comienza a gritarle en una lengua satánica, no sé qué, claro, y sale corriendo detrás de él... le pilla... y la sarta de guantazos que le atiza no la puedo transcribir.... El camello que se cabrea, que tira del cuello para un lado, para el otro.... el camellero que le dobla las rodillas, y ¡hala!, otra vez para abajo, que si primero el culo, que si luego las patas delanteras.... y yo agarrada cual lapa, intentando parar el tirón muscular que se iniciaba en ese momento..... El camellero venga a dar cera y a gritar, el camello, más cabreado todavía, venga a escupir, y yo, ya no asustada, sino aterrada diciéndole al señor: ¡por Dioss, buen hombre, deje ya al bicho, que las va a pagar conmigo...!! Ni caso.
Le aguanta poniéndole un palo sobre las rodillas flexionadas, hasta que llegan los demás.... Ahí que va y le suelta...y...¡¡otra vez!! Vamos para arriba, golpe para adelante, golpe para atrás... y ahora sí, que esta vez que no le pillan, el camello no da tregua y se lanza a galope tendido por el desierto...... Y ahí iba yo, con el daraá al viento, el turbante cruzado sobre al boca, filtrando las partículas de arenas que me azotaban el rostro, vamos que “Lawrence de Arabia” y yo, primos hermanos.... Más bien primos, esto...prima, quería decir prima, canela,... Se oía mi voz en el silencio del desierto...: “Cameeeeelllllleeeeerooooooooo,.....caaaaaameeeeellllleeeroooo, como se paaaaaaraaaaaa eeeeesssstooooooo.......” así una vez, y otra, y otra....... hasta que, el camellón éste, el hijo de su madre.....la camella, vaya....., dio un frenazo en seco, dejando la estela en la arena de sus pezuñas, y procedió, de nuevo, a sentarse según el proceso establecido.....Me deslicé, escurrí, arrastré, por entre las jorobas como pude, llegué al suelo, lo besé ......y me senté a su lado, a esperar al resto....... “¡agua, por favor, agua, necesito agua, mucho agua, tengo que beber....” eso es lo único que repetía cuando llegaron los demás.....
La vuelta no fue tan escandalosa, ya se encargaron de sujetar al chulito del camello.... porque eso era, “el chulito “ del grupo... Todo había pasado porque el daraá negro que yo había decidido ponerme, a pesar de los rictus que no entendía de la gente de allí, estaba reservado para los hombres.... y cuando me vieron a mí con uno, pues debieron decir.... “te vas a cagar.... y vaya si me cagué...”
Y por hoy eso es todo.
Pues nada, encantada de haber mantenido esta charleta con ustedes. Ya si eso, otro día, les cuento alguna que otra vivencia o cualquier otra cosa.


zigzag dijo
Pues que ese otro día sea hoy que me has "levantado" el lunes, así...como quien no quiere la cosa.
Beso "crazy", Crazy...
9 Octubre 2006 | 12:05 PM